Manifiesto
La concepción que da sentido a toda mi obra.

El poeta debe conocer la oscuridad absoluta para expandir su luz; experimentar en sus carnes el dolor de haber descendido al infierno para transmitir esperanza; desprender de sus pensamientos un acre olor a almendras para componer himnos a la vida.
“Pero sin heridas, muerte o cenizas no hay carne de poeta. El verso exige tinta consagrada en la derrota, plumas que hayan sido castigadas por hordas de ignavos para transmutar la esencia del dolor en campos Elíseos.”
Roberto Macías
El verso exige necesariamente un pasado y un cuerpo para encarnarse. De la piel inmaculada no puede concebirse nunca la poesía. Pues bien, el tecnicismo literario es novela, pero nunca alcanzará a Venus ni en las noches comulgará con Afrodita.
Dicho con perspectiva poética: prefiero las letras de Sabines para acompañar el café; confieso que conservo en una estantería las Nobeles letras de Paz.
Así pues, es necesario escapar de las garras de la muerte, saborear la tragedia, empaparse en la desolación para elevar a la eternidad al amor...
“El poeta no puede ser revolución, transformación, verdad y luz, sin antes haberse despojado de su cadáver.”
Roberto Macías