
De: En el nombre de Dios
Cada anochecer demuestras que fuiste forjada por nobles herreros, que con su yunque y esmero, hicieron de ti, una mujer inquebrantable.
“De hierro, tienes el temple; aunque los cielos rujan y la tierra tiemble, te mantienes firme.”
Roberto Macías
Tu voluntad no entiende lo que es claudicar.
Puro cobre corre por tu sangre; tus emociones se estremecen, vibran y se encienden al final de la tarde, cuando encuentras mis letras ardientes sobre tu cama.
De plata, la sonrisa: Cada vez que sonríes una veta resplandeciente me cautiva.
Y surge en mi interior una fiebre inaudita, por poseerte: Quisiera ser el único hombre sobre la tierra, para no tener que compartirte o perderte.
Forjado en oro tu corazón, en las noches que la soledad te acompaña y sientes el frío clavándose en tu piel, conservas la esperanza.
Sabes que dentro de ti, abunda la pasión, el amor y la vida.
Manos nobles forjaron una mujer valiente, que no se rinde, que ama con la intensidad de una fragua.
“En ese mar incandescente nacen mis versos, deseos y sueños; que aspiran con fundirse en la nobleza de tus metales”
Roberto Macías
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