
De: En el nombre de Dios
“Volvamos a vivir a medianoche sin biblias, rosarios, lágrimas, ni recuerdos.”
Roberto Macías
Nuestro ser ama la vida que empieza a surgir cuando duermen las campanas, los cirios, los pájaros y los niños.
Somos de la noche dueños; vuelve a mi lado a vivir un sueño ígneo, que se grabe en los cielos del Mediterráneo.
Nuestra era la medianoche: vino, versos y besos.
“Poemas que nacieron bajo el influjo de tus ojos y el cintilar de las estrellas.”
Roberto Macías
Éramos de la medianoche; su esencia corría por nuestras venas: Serenatas, boleros y noctámbulos trovadores, despertaban pasiones sin juramento.
Lecturas a medianoche entre cigarrillos agonizantes, copas vacías, amores clandestinos que abrazan el silencio en medio de la tormenta.
A medianoche los bailes sin jazz, luces de bohemia ni tacones.
Velas cómplices que duermen, labios que desprenden fuegos artificiales.
Me encantaba la medianoche a tu lado: abrazos que liberaban ángeles y demonios, caricias que desataban huracanes, cuerpos que chocaban formando un cosmos nuevo.
Sigo viviendo a medianoche, esperando tu llegada; deseando escapes de las mazmorras, y vuelvan a tu vida las flores, las letras y la poesía.
Quiero encontrarte a medianoche, junto a libros, botellas de vino y tinta negra para verter sobre tu cuerpo...
Mis labios escribirán un mantra sagrado, en los pilares que sustentan tu templo.
A medianoche te sueño, con mis deseos te guío: sé que un día, encontrarás el camino donde te espero paciente, entre libros y fuego.
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